martes, 24 de mayo de 2016

Arte y cultura de alemania nazi

En su juventud, Hitler tuvo la aspiración de hacer carrera como pintor, pero fue rechazado en dos oportunidades en Viena. Cuando se convirtió en la cabeza del Estado alemán, apoyó el desarrollo de las artes, exceptuando aquellas que la ideología nazi consideraba como decadentes, y tomó bajo su alero al arquitecto albert  speert, quien transformó las ideas de magnificencia de Hitler   en hormigón.
Buena parte de la producción artística alemana en este periodo se consagró al ensalzamiento de los valores de la familia, la nación y en especial la raza aria, educando a las nuevas generaciones con contenidos antisemitas e intolerantes. En este tema, el ministro de propaganda Joseph Goebbels tuvo un importante papel doctrinario.
La arquitectura  también recibió un impulso considerable durante el régimen. Un ambicioso plan, que buscaba convertir Berlin en la capital más imponente del mundo, nunca llegó a concretarse a causa del estallido de la guerra. Durante años Hitler y su arquitecto en jefe  albert speer  proyectaron edificios y planearon un radical cambio urbanístico que actualmente suele considerarse como megalómano.
El primer paso de estos planes fue el estadio para los juegos olimpicos de alemania en 1936, diseñado por Werner March, la única gran obra arquitectónica de este periodo que ha sobrevivido. El edificio albergó el partido final de la copa mundial de futbol de 2006.

lunes, 16 de mayo de 2016

Libro de Adolf Hitler

El libro perfila las ideas principales que el régimen alemán llevaría a término durante su gobierno. Especialmente prominente es el amor al pueblo alemán de Hitler , aceptando entre otras teorías loS PROTOCOLOS SABIOS DE SIOH. Por ejemplo, denunciaba que el esperanto  era parte de un complot judio , y argumenta sobre la vieja idea nacionalista alemana de Drang Nach Osten : ('Incentiva hacia el Este') la necesidad de ganar Lebensraum  ('espacio vital') hacia el este , especialmente en rusia.
Hitler  empleaba las tesis principales del «peligro judío», que hablaba de una conspiración judía para ganar el liderazgo mundial. Aun así explica muchos detalles de la niñez de Hitler del proceso por el que se volvió cada vez más antisemita y militarista , especialmente durante sus años en Viena . En el segundo capítulo, escribe sobre cómo veía a los judios en las calles de la ciudad, y entonces se pregunta: «¿Eran aquellos alemanes?».
Por lo que se refiere a las teorías políticas,Adolf hitler describe su aversión a los que cree son los males gemelos del mundo: el comunismo y el judaismo , y manifestaba que su propósito era erradicarlos de la Tierra. También anunció que Alemania  necesitaba obtener nuevo territorio: Lebensraum. Esta tierra nueva alimentaría el «destino histórico» del pueblo alemán; esta meta explica por qué Hitler   invade , tanto  europa el este  como por el oeste , antes de lanzar su ataque en la union sovietica.
Hitler se presentaba asi mismo como el meifuher  traducido como super hombre , término que empleaba Friedrich Nietzsche en sus escritos, especialmente en el libro Así habló Zaratustra. Para Nietzsche el Übermensch es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad del poder .
Entre las fuentes utilizadas por Adolf HItler  para escribir Mi lucha, destaca el libro 192  El judío internacional: el primer problema del mundo (0), del famoso industrial estadounidense Henry Ford, financiero de Hitler  y admirador de sus ideas. Ford  es, precisamente, el único ciudadano de Estados Unidos  citado por Hitler  en su libro.

Conozcamos a Hitler

Nació el 20 de abril de 1889 en Austria 
Hijo de alois hitler , un funcionario de aduanas aficionado al alcohol, y de la campesina klara hitler , por quién su hijo sintió toda su vida una gran devoción.
Adolf Hitler fue un estudiante mediocre que no llegó a finalizar la enseñanza secundaria. Solicitó el ingreso en la Academia de Bellas Artes de Viena, pero no fue admitido por carecer de talento. Permaneció en esa ciudad hasta 1913, donde vivió gracias a una pensión de orfandad y a algunos ingresos de los cuadros que pintaba.

 
En la I Guerra Mundial se alistó como voluntario en el Ejército bávaro. Hitler demostró ser un soldado entregado y valiente, aunque la más alta graduación que consiguió fue la de cabo, debido a que sus superiores consideraban que carecía de dotes de mando. Tras la derrota de Alemania en 1918, regresó a Munich y permaneció en el Ejército hasta 1920. Fue nombrado oficial de instrucción y se le asignó la tarea de inmunizar a los soldados a su cargo contra las ideas pacifistas y democráticas. Hitler se unió al Partido Obrero Alemán, de signo nacionalista, en septiembre de 1919, y en abril de 1920 le dedicaba ya todo su tiempo. En esa época, había sido rebautizado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo conocido abreviadamente como partido Nazi y Hitler fue elegido en 1921 su presidente Führer con poderes dictatoriales. Difundió su doctrina de odio racial y desprecio por la democracia en los numerosos mítines que organizó y, mientras tanto, las organizaciones paramilitares del partido aterrorizaban a sus enemigos políticos. No tardó en convertirse en una figura clave de la política de Baviera gracias a la colaboración de oficiales de alta graduación y empresarios adinerados.
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Lazos de Sangre

La búsqueda de unos antecedentes familiares que pudieran justificar el desequilibrio de Hitler indujo a la construcción de diversas historias acerca de sus orígenes. La oscuridad de los pocos datos reales y la escasa fiabilidad de algunos de los vertidos por él mismo en su libro Mein Kampf contribuyeron a suscitarlas. Así, se ha especulado sobre el posible alcoholismo de su padre, sobre que éste murió confinado en un manicomio, o que su madre fue una prostituta y tuvo un abuelo judío. Ninguna de estas hipótesis ha podido probarse; sólo se puede afirmar con absoluta certeza que Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn, pueblo fronterizo de la Alta Austria, y que fue el tercer hijo del matrimonio formado por el inspector de aduanas Alois Hitler y su tercera esposa, Klara Pólzl.
Se supone que su abuelo paterno fue Johann-Georg Hiedler, molinero de la Baja Austria que en 1842 se casó con una campesina, Maria Anna Schicklgruber, quien ya tenía un hijo natural de cinco años, Alois, cuyo padre no era otro, al parecer, que el propio Hiedler, aunque no le dio su apellido. Casi cuarenta años más tarde, en 1876, Johann-Nepomuk Hiedler, hermano del anterior, se presentó con Alois ante el párroco de Dóllersheim y le pidió que borrase del registro la palabra «ilegítimo» y lo inscribiera como Alois Hiedler por deseo expreso del padre. Johann-Georg Hiedler llevaba veinte años enterrado y la madre treinta, pero el cura accedió. Al año siguiente de su legitimación, Alois cambió su apellido Hiedler, de origen checo, por el de Hitler, de grafía similar a su fonética.
Alois Hitler había ingresado a los dieciocho años en el Servicio Imperial de Aduanas y hasta 1895 trabajó como oficial en distintos pueblos de la frontera austrobávara. Había contraído matrimonio en 1864 con Anna Glass, mujer mucho mayor que él que murió sin haberle dado descendencia en 1883. Un mes después, Alois Hitler se casaba con Franziska Matzelberger, quien ya le había dado un hijo, Alois, y tres meses después de la boda le dio una hija, Angela, la única con quien Adolf Hitler había de mantener relación durante toda su vida, y de cuya hija Geli Raubal llegó a enamorarse. Esta segunda esposa fallecería también poco más tarde de una tuberculosis.
En enero de 1885, Alois Hitler se casó con Klara Pólzl en terceras nupcias. En mayo nacía Gustav; tanto Gustav como una hija nacida en 1887 murieron en la infancia. En 1889 nació Adolf, y más tarde Paula. Adolf Hitler tenía seis años cuando su padre se jubiló. La familia dejó entonces Passau (su último destino), se mudó a Hafeld-am-Traun, luego a Lambach y por último compraron una casa en Leonding, aldea en las afueras de Linz. Allí pasó Hitler su infancia, razón por la que Linz fue considerada la «ciudad natal del Führer» y se convirtió en centro de peregrinación nazi. Su padre murió el 3 de enero de 1903, dejando una pensión a su viuda. Dos años después, la madre vendió la casa por diez mil coronas y se establecieron en Linz.
En el verano de 1905, el joven Adolf abandonó la enseñanza secundaria sin pena ni gloria: su mediocre rendimiento en la Realschule le había valido la expulsión antes de conseguir título alguno. Cuando su madre murió en 1907, se trasladó a Viena con el dinero de la herencia. Dibujaba por afición y esperaba convertirse en un pintor académico. Se inscribió para las pruebas de acceso en la Academia de Artes Plásticas, pero fracasó en el examen de ingreso. Al año siguiente reunió sus dibujos y volvió a presentarse en la Academia, pero esta vez la institución, tras observarlos, ni siquiera lo admitió a examen.

Adolf Hitler

La Primera Guerra Mundial dejó una Alemania derrotada política y económicamente. El antiguo Imperio alemán, prácticamente desmantelado, había dado paso a la República de Weimar, pero la inoperancia de aquel sistema liberal sólo causaría frustración, especialmente tras la crisis económica de 1929. Las onerosas reparaciones de guerra y demás condiciones humillantes del Tratado de Versalles alimentaban en la población un sentimiento revanchista. Todo ello, unido al arraigo de su tradición militar y del nacionalismo romántico según el cual el Estado era la encarnación del espíritu del pueblo, así como ciertos hábitos autoritarios de la sociedad alemana, constituía un excelente caldo de cultivo para la emergencia de los nuevos totalitarismos que empezaban a imponerse en la Europa de entreguerras, como el fascismo italiano.

Adolf Hitler añadió al fascismo el orgullo racial para formar la mezcla explosiva y paranoica que galvanizaría a toda una nación. Consiguió el apoyo de un ejército herido en su honor; de los industriales enfrentados a los sindicatos y temerosos de la ideología marxista; de una frustrada clase media y del proletariado «víctima de los sindicatos y de los partidos políticos». Supo proponerles a todos la superioridad de la raza aria, única legitimada para dominar el mundo, y también concitar en todos el odio a los judíos como elemento cohesionador. Su obra Mein Kampf (Mi lucha) se convirtió en evangelio de masas, sin ser un tratado de política, y en el libro santo de la vida e ideas del jefe supremo, sin ser ninguna confesión del autor, a pesar del título. Según lo expuesto en él, la raza aria es superior por naturaleza; el Estado es la unidad de «sangre y suelo»; el «Führer» (caudillo) es la encarnación del Estado y por tanto del pueblo... Ninguna de estas ideas era nueva, pero igualmente acabaron ocasionando la devastación de Europa, la más cruel derrota del pueblo que las abrazó y el mayor genocidio de la historia.